
En ALFRED HITCHCOCK La cara oculta del genio, Donald Spoto nos desgrana concienzudamente la vida y obra del director. He de avisar que cualquier intento de abordar esta biografía es solo accesible bajo dos condiciones: La primera es ser un cinéfilo empedernido, la segunda es ser un devoto del gran genio Alfred Hitchcock, y digo "devoto"de manera intencionada. Quinientas páginas de letra minúscula que sin ningún complejo nos muestra de la misma manera las virtudes y defectos del protagonista, de ahí que exija devoción porque el autor no se corta ni un pelo en demostrar algunas miserias que sin duda eran propias de Hitchcock.
Particularmente me gusta leerlas, y es más, acaban convirtiendose en componentes que paradójicamente agrandan a Hitchcock y lo hacen más interesante.
Echo de menos que el detallismo a lo largo de las etapas vitales-profesionales carezca de homogeneidad. Es una pena que ciertas épocas no cuenten con el mismo nivel de detalle que el resto, tanto en los análisis técnicos de su obra como en los relacionados con su vida. Desconozco si se trata de un recorte editorial o de falta de material. Apuesto por ésto último.
En cualquier caso me ha parecido extremadamente interesante. Siempre he sido un fan radical de Alfred Hitchcock, este texto me ha ayudado a conocerlo mejor, todo, la parte buena y la parte "mala". Después de leerlo soy todavía más fan de lo que antes era. Ahora me interesan las entrevistas que Truffaut le hizo o los guiones técnicos de sus películas que han sido publicados.
Recomendado para fanáticos.

Cuando se habla de "La tía Tula" siempre se comenta que el tema principal es el anhelo de la maternidad. Bien, es cierto, pero lo que más me llama la atención de la novela, es la enorme contradicción que alberga el personaje principal.
Antes de nada habría que indicar que la novela gira exclusivamente sobre Gertrudis (La tía Tula), única razón y motivación de la historia, mejor dicho, la historia es ella, y fuera de ahí no queda ni rastro de novela. El resto de personajes carece de importancia.
Hablaba de la extraordinaria contradicción y complejidad del personaje. Nos provoca constantemente rechazo y lástima, pero acaba siempre consiguiendo lo que desea. Eso es lo terrible, no sabemos si estamos delante de una Santa o de un alma perversa. El efecto ahora, en nuestra época, es desagradable.
La manipulación es patente pero no es maligna. El amor es real pero frío. Su sacrificio es gratuíto, parte de unas convicciones religiosas repulsivas, afecta a quienes le rodean, pero no le impide acabar siendo madre de la única manera posible.
Es una lectura complicada, requiere serenidad y paciencia. Esto es extensible a otros textos de Unamuno. Personalmente no me entusiasma, pero no puedo dejar de reconocer de que manera tan sútil impregna Miguel de Unamuno sus obras con esa filosofía repleta de dudas y que nos alcanza y nos transmite tan profundamente.

Hay novelas que te remueven, te marcan y te hacen crecer y comprender el mundo. Son muy pocas y a la vez imprescindibles. A través de personajes tan creíbles que acaban dañándote esas novelas te muestran mundos desconocidos y terribles, realidades ajenas, lejanas, pero que descubren sentimientos universales porque nacen de aquello que es puramente humano y que por tanto compartimos todos los hombres y mujeres del planeta.
Hay novelas metódicas, que analizan el proceder del hombre, que a la vez nos avergüenzan y nos dan la esperanza de creer en nosotros mismos, que no envejecen nunca, jamás, que utilizan la historia y el hecho tan solo como un medio, como una lupa para adentrarse más facilmente en el alma humana y como tal la acompañan eternamente. Trascenderán mientras nosotros trascendamos.
Hay novelas que lográn dividir el mundo entre aquellas personas que las han leído y aquellas que no, y eso es lo que consigue la inmortal obra de John Steinbeck "Las uvas de la ira". Sería oportuno comentar la humanidad que desprenden los personajes, la familiaridad, el despotismo... o hablar de los capítulos relatados en primera persona por una voz sin nombre, acaso nuestra conciencia... o hablar de la humanidad de la madre, esa gran madre de todos nosotros, del mundo entero...
Hay una novela titulada "Las uvas de la ira" que consigue "algo" que no ha conseguido ninguna otra novela en la historia del hombre. Podría ser algo anecdótico, pero yo no lo creo. Se trata del final. Tras una larga epopeya que nos involucra como pocas historias desde la sencillez y la naturalidad, la historia finaliza de una manera tan imprevisible que consigue que cualquiera que la haya leido SE VEA OBLIGADO a releer el final. Se trata de una conducta repetida a lo largo de los años, a los largo de las noches, a lo largo de las almas de los lectores. El golpe es tan imprevisto, tan duro, tan odiosamente humano que nos obliga a deternos volver atrás y tras tragar saliva releer el último capítulo para comprobar si es cierto lo que hemos leído, si es cierto que alguien puede comunicarse con nosotros desde hace setenta años, burlarse de nuestra sensibilidad y demostrarnos lo maravillosos y monstruosos que podemos llegar a ser.
Cuando el editor leyó la novela le pidió a Steinbeck que cambiara el final, éste se negó, alegó que solo con ese final podía entenderse la historia de la manera que él deseaba.
Sólo después de un período de reflexión consigues darte cuenta de que las ochocientas o mil páginas de dolor y dignidad humana se resumen de una manera extraordinaria en la última de todas ellas.

Quiero contar porqué razón leí "La isla de la pasión". Fue pura casualidad, ni recomendación ni nada por el estilo.
Wikipedia es esa gran enciclopedia colectiva y online, y en ella estaba buscando por alguna razón un listado de los paises con economías más fuertes o algo por el estilo... al final de la página venía un enlace que prometia la lista de los 200 y pico países que forman el mundo. A su vez en ella, había otra lista de los territorios ultramarinos de esos mismo países, en concreto la lista se titulaba: "Entidades no incluidas", bien... se trataba de una lista magnífica de islas desiertas. Algunas con foto incluida. Siempre me han gustado las islas desiertas, y curioseando a través de los artículos referidos a dichas islas (no más de 18) encontré una historia fascinante, la de la isla de Clipperton, también llamada "Isla de la Pasión"
En su momento, en el artículo sólo mencionaba la historia casi de pasada, sin ninguna mención de bibliografía u otro documento (por cierto ahora si aparece dicha bibliografía). La historia era increible.
Finalmente la sorpresa de que nadie hubiera escrito sobre aquello cesó, puesto que di con la novela de Laura Restrepo, además parece ser que se rodó una versión cinematográfica en Mexico a mediados de los 50 de la que no he podido saber nada más. También existen biografías sobre los supervivientes de Clipperton así como menciones en otros textos.
En fin, que alguien antes que yo había dado con la historia, así que me dispuse a disfrutar de la novela de Laura Restrepo.
La novela se podía casi enmarcar como historico-política por el gran detallismo a la hora de plantear el contexto de la misma. Así mismo los personajes, tratados con cariño, son perfectamente adjetivados. Quizá ese sea el gran lastre de la novela. Es normal huir de las resoluciones típicas del cine norteamericano, olvidar aquello que flota alrededor y concentrarse en el meollo, sin reflexión, puro espectáculo. Pues bien, yo echo de menos la furiosa concreción de esa mentalidad en este libro. Se va demasiado por las ramas, y cuando toca rematar con un final salvaje... nos encontramos con que es justo aquello a lo que menos importancia da.
Querida Laura Restrepo, eres una grandísima escritora, pero... yo esperaba que la riqueza del libro se viera multiplicada por un final salvaje. Un final que daba para mucho más de lo finalmente obtenemos. La historia de amor es bella, la abnegación de Ramón y de Alicia es admirable, la de todos los protagonistas, pero no me ha marcado, y podía haberlo hecho.
En cualquier caso es una lectura muy recomendada. Si os gustan las historias de gente abandonada a su suerte en medio del pacífico aquí tenéis una portentosa, y lo mejor de todo, absolutamente REAL.

Todo el mundo tiene el windows pirateado. Eso no me parece mal, pero... ¿porqué limitarse teniendo herramientas a tú disposición gratis, buenas, y en algunos aspectos incluso mejores que el propio windows?
Me refiero a utilizar otros sistemas operativos, concretamente a la familia gnu/Linux, a las distintas distribuciones. Algunas son de una facilidad pasmosa. La instalación, por ejemplo, de Ubuntu es sencillisima mucho más que un windows.
Entiendo el miedo al cambio, también las reticencias a algunos profesionales que dependen de herramientas exclusivas de windows (casos muy concretos... photoshop por ejemplo, aunque existen soluciones alternativas), pero para la inmensa mayoria de usuarios de a pie, que navegan y hacen uso de programas ofimáticos sencillos, les seria muy útil.
Estoy seguro que el mayor problema es principalmente el desconocimiento de este software legal y gratuíto y todas sus posibilidades, pues bien, que sirva este post para que alguien se anime a probarlo.
A quien le interesé solo tiene que avisarme.

Yo nunca he dejado un libro a medio. Miento, solo me pasó una vez (curiosamente con un libro premiado con el Planeta). No me cuesta nada leer, disfruto como tanta gente de la lectura. Pues bien el libro que paso a comentar estuve a punto de dejarlo sin terminar, pero ocurrió algo que me impidió hacerlo.
Larra es un narrador muy desigual, tiene artículos brillantes (no precisamente el que da título a esta obra) y otros realmente pesados, intragables, demasiado anclados en su época, diría yo que en su "semana", era periodista y como tal pecó de caer a veces en lo novedoso y vacío. Las modas o lo excesivamente contemporanéo acaban muriendo. De todas formas habrá que ver que tal se leen los recopilatorios de por ejemplo mi alabado Pérez-Reverte dentro de 150 años. Es complicado trascender tanto y eso precisamente le ocurre a Larra en muchos de sus artículos, que no perduran. En cambio cuando el periodista se transforma en filósofo la cosa cambia, entonces no escribe para un español nacido hace doscientos años preocupado por la "aquella" política, sino que escribe para la humanidad inmortal.
Andaba a mitad del recopilatorio de artículos de Larra, cuando alcancé el punto mayor de tentación de dejar la lectura. Larra era pesimista, triste, parecía sacado de otra época y colocado burlonamente en una etapa de España terrible para él. El pobre no entiende nada. Conociendo un poco la historia del siglo XIX en España tampoco es de extrañar. El caso es que es fácil perderse en los caminos de burlas hacia los carlistas, los facciosos, su extrañeza ante la indolencia de sus propios compañeros liberales. He de decir que la mayoría de sus artículos son de esta índole, eso si, salpicado por otros más costumbristas y divertidos. Baste decir que en un artículo (o más bien en su mayoría) Larra hace burla de España a expensas de un personaje francés y en otro artículo precisamente ataca a aquellos que solo saben criticar al país.
Superada esa tentación de dejar de leer, pues me aclimaté a su (en ocasiones) prosa tan "avejentada" (si, he escrito "avejentada" no "aventajada", que también jejejeje) incluso para la época, y me encontré con un artículo... fabuloso.
Se titula "Un reo de muerte", y valdría la pena leerse cualquier cosa con tal de encontrarse algo así. En sin duda el mejor alegato contra la pena de muerte que he leído nunca. Por fin aparece el filósofo, el escritor, se desembaraza de su anácronico contexto político y social y escribe algo que trasciende el tiempo, las épocas... tan humano que 150 años después sigue siendo vigente y continua doliendo, afectando. Es terriblemente actual, asusta.
Es entonces cuando comprendes al ser humano detrás de la pluma de Mariano José de Larra, tras tanto parapeto político y artificial con que nos había fatigado, se encontraba una persona de una sensibilidad extraordinaria, que en ese artículo, y en algún otro, desborda su talento.
Por supuesto que os voy a dejar el artículo.
Mariano José de Larra, escritor y periodista español, nació en Madrid en 1809. Se suicidó en 1837 contando tan solo con 28 años.

Esta imagen de flickr obtenida a través de un artículo en Microsiervos, es un ejemplo perfecto de la nula USABILIDAD que han incorporado a la máquina, hasta el punto de que los propios usuarios se tienen que sacar las castañas del fuego.
Va a ser verdad que los diseñadores de interfaces valen para algo XD jejejeje...

Pues bien, finalmente ya podeis comprar online desde esta tienda de ropa técnica y de montaña.
Excelente diseño de Juan Carlos y una programación "ad-hoc" para una tienda exclusiva en la que nos hemos esmerado para que la sencillez sea EXTREMA a la hora de comprar. De momento por transferencia bancaria o contrarrembolso, aunque probablemente se amplie a paypal y pasarela bancaria.

El catálogo todavía es muy pequeño pero ya se ven cosas interesantes.
SHEHE es una marca china de material de montaña, pero en esta ocasión un material de gran calidad que junto a los precios ajustadísimos abren una nueva opción a la hora de adquirir este tipo de prendas.

Bueno, ya está bien de venderla que a mi me pagan por hacer la web y no por publicidad. Eso sí, deciros que es cierto lo que os he dicho, lástima que yo sea poco montañero.
Echadle un vistazo.

Hacía tiempo que no escribía una crítica de cine en mi blog (es lógico las suelo dejar donde deben, www.cineweb.es ), pero sí quiero de vez en cuando dejar alguna que considere especial.
En este caso voy un poco más allá y dejo una crítica de cineweb que además no he escrito yo, pero me ha parecido tan, tan acertada después de haber visto la película que creo que cualquier cosa distinta que escribiera no resultaría tan propia.
La excelente crítica la realizó mi amiga Slim, sobre esa grandísima película que es "El hombre tranquilo" de John Ford.
Film que tiene la virtud de que se te queda grabado a fuego y el recuerdo la hace cada vez más grata. Magia de Ford, imagino...
Os dejo la crítica advirtiendoos que no es mía, y convencido de que no molestará a su creadora.

Le toca el turno al director preferido de José Luís Garci y parece mentira que sea yo quien empiece con él, estando Salieri por aquí…
John Ford tiene muchísimas películas y muchas muy grandes. Cuesta decidirse, pero finalmente me he decantado por "El Hombre Tranquilo" (The Quiet Man) de 1952 que le aportó el Oscar al mejor director.
El ex-boxeador Sean Thornton (John Wayne) regresa al pueblecito irlandés de su infancia para establecerse allí. Un día conoce a la orgullosa Mary Kate Danaher (Maureen O´Hara) y se enamoran, pero para poder casarse antes tienen que conseguir el consentimiento del hermano de ella (Victor McLaglen), que a su vez quiere casarse con una viuda. Pero sus planes parecen chocar con los de Thornton…
A grandes rasgos esta es la historia, que se pasea entre el humor y el costumbrismo con mucha comodidad, y no tendría nada de extraordinaria si no fuera por la forma como está dirigida.
Primero, la fotografía con la cual se llevó el Oscar. Cada plano es una declaración de amor a Irlanda, a sus paisajes, a sus gentes, a sus costumbres, a Maureen O´Hara… no creo que haya ninguna película donde la belleza de esta actriz luzca tanto ni donde la cámara la trate con tanto mimo.
Su siguiente gran virtud es el trato que da a los personajes, algo que resulta muy importante ya que es una historia coral, y por lo tanto, todos aportan algo a la trama.
El resultado es tan natural que se diría que Ford cogió la cámara y se fue a rodar un día cualquiera en un pueblecito.
Esto es en parte mérito de Ford, que era un gran director de actores, y que además compone unos personajes tan amables, que hasta los “malos” terminan cayendo bien.
La otra parte del mérito la tienen los propios "secundarios", los cuales están en estado de gracia. Es curioso que cuando uno acaba de ver el film esté pensando más en el magnífico Barry Fitzgerald o en Victor McLaglen que en los propios protagonistas.
Por supuesto, tanto Maureen O´Hara como John Wayne cumplen con solvencia. De hecho, es una de las mejores interpretaciones de Wayne, el cual si no fuera por John Ford habría sido un actor bastante mediocre.
En cuanto al tema, hoy en día no se podría rodar algo así, ya que fue tachada de machista por un par de líneas del guión y una escena en la que Thornton le pega un puntapié a su mujer.
Evidentemente, las formas de pensar que refleja son diferentes a las de nuestro tiempo, pero no estoy de acuerdo con la etiqueta de “machismo” en este caso. Primero hay que entender el contexto en el que está basado el film, y segundo, si uno ha prestado atención, el mensaje que transmite es el de dos hombres que se pliegan a los deseos de las mujeres a las que quieren.
Así que no la dejéis pasar de largo por vuestras vidas y así tendréis la oportunidad de decir que habéis contemplado algo “homérico!”
PD.: Aunque la foto que he puesto es en blanco y negro, la peli es en color, pero no he podido encontrar esta imagen (una de las mejores) en color…

La lectura de "La carretera", última obra de Cormac McCarthy, es angustiosa y terrible. No me refiero a que carezca de calidad literaria, ni mucho menos, sino a que nos encontramos con una de las historias más duras que se hayan escrito nunca, o al menos que yo haya leído.
Directo y brusco. Su manera de escribir es cortante y seca. Los diálogos realistas, austeros, como el clima que dibujan. No por ello nos priva de descripciones, las necesarias; además los monólogos interiores conmueven, son complejísimos y en ellos vuelca el alma del protagonista con un lirismo y profundidad arrebatadores.
Se nota a leguas que es un escritor américano, su estilo es muy semejante al de Capote y Hemingway (con los que curiosamente no se le suele comparar, más bien con Twain o Faulkner).
Hay que decir que siguiendo un poco la trayectoria de McCarthy observamos que "La carretera" es una novela atípica, sin duda por su temática "ciencia-ficción" aunque sobre un realismo de estilo que la impregna por completo. No en vano es el escritor de la popular y reciente "No es país para viejos" llevada al cine exitósamente por los hermanos Coen y Javier Bardem.
Este último párrafo me ha quedado muy bien, pero tengo que reconocer que he de comprobar por mí mismo lo que presupongo aquí, porque "La carretera" es la única novela que he leído de Cormac McCarthy, en mi descargo diré que el interés creado me ha llevado a indagar bastante sobre el autor y su obra.
Vuelvo ahora al desasosiego que me ha producido esta lectura. Por una parte me atraía muchísimo la historia y por otra leía con el ánimo encogido y, tengo que reconocerlo, lleno de miedo. Debo explicar que particulármente me causa mucho terror la situación que se expone en la novela y todavía más la manera en que evoluciona la misma. Entiendo que haya gente que por irreal directamente le resbale. A mi desde luego no, y me atrevería a decir que está tan bien escrita que a muchos les atrapará y asustará de la misma manera que hizo conmigo.
El niño..., solo al final me doy cuenta de que la única diferencia entre el protagonista y los "malos" era contar con una voz inocente, un ancla pura que retuviera al animal que se desboca cuando el mundo que nos rodea y creemos indestructible se viene abajo.
Es una historia de amor, de como se eleva éste sobre todas las adversidades y mantiene la concepción del ser humano hasta el final. El protagonista opta por seguir vivo y seguir siendo humano, hasta las últimas consecuencias.
Y sobre el final... bueno me habían hablado de un mal final de la novela. No lo veo así. Recuerdo perfectamente el final más terrorífico que jamás se ha escrito, el brutal final de "1984" de George Orwell. Creo que algo así hubiera convertido la historia en ilegible. Si nos queda algo de humanos lo agradeceremos.
He de recomendarlo. A pesar de su dureza, de su hostilidad. Me removió esa lucha fanática por sobrevivir, por cuidar, por huir a traves de esa carretera habitada por monstruos y que no tiene final.
Cormac McCarthy es escritor, nació en Estados Unidos en 1933. Ganó el premio Pulitzer 2007 por "La carretera" y en 1992 ganó el National Book Award por "Todos los hermosos caballos".